Volar con un bebé por primera vez pone nerviosa a cualquier familia, aunque solo sea un vuelo de una hora. La buena noticia es que la mayoría de los imprevistos se resuelven con lo que llevas en el equipaje de mano, así que merece la pena dedicarle un rato aparte de la maleta grande. Esta guía repasa qué meter, para qué edades tiene sentido cada cosa y algunos trucos para que el paso por el aeropuerto sea lo más tranquilo posible.
Piensa en tramos de vuelo, no en días enteros
Al hacer la maleta grande pensamos en cuántos días vamos a estar fuera. Con el equipaje de mano del bebé conviene pensar de otra manera: en cuánto va a durar el vuelo y qué puede pasar durante ese tiempo concreto, desde un retraso en la pista hasta una toma que se adelanta. Como norma general, es mejor calcular para el doble de tiempo del que dura el vuelo, contando el tiempo en el aeropuerto antes de embarcar.
Esto cambia bastante según la edad del bebé. Con un recién nacido de pocas semanas el equipaje se centra en comida, pañales y ropa de cambio. A partir de los seis meses entra en juego la comida sólida y algún juguete. Pasado el año, el bebé ya se mueve y entretenerlo durante el vuelo pasa a ser tan importante como la parte práctica.
Qué llevar para el bebé en el equipaje de mano
Documentación y comida
Lleva el DNI o pasaporte del bebé, necesario incluso para los más pequeños en cualquier vuelo, nacional o internacional, en un sitio accesible, junto con la tarjeta de embarque si vuela con billete propio o la documentación que pida la aerolínea si vuela en el regazo de un adulto.
En cuanto a la comida, la leche, los biberones ya preparados y los potitos suelen contar como excepción al límite habitual de líquidos en la cabina, así que no hace falta preocuparse por eso: se declaran en el control de seguridad y normalmente se dejan pasar sin problema, aunque conviene mirarlo en la web de la aerolínea o del aeropuerto concreto antes de viajar por si hay alguna condición especial. Lleva algo más de comida de la que calculas necesitar, por si el vuelo se retrasa.
Cambio de ropa y pañales
Calcula un pañal por cada hora de vuelo, más dos o tres de margen, y súmale una muda completa de ropa, tanto para el bebé como para ti: los accidentes con pañales suelen mancharos a los dos. Una bolsa de plástico resellable para la ropa sucia y toallitas húmedas de sobra completan este apartado. Si el bebé usa crema para las rozaduras, una versión pequeña también cabe sin problema en el neceser de cabina.
Para dormir y calmar al bebé
El chupete, el muñeco o la mantita con la que suele dormir en casa ayudan mucho a que el despegue y el aterrizaje sean más llevaderos, sobre todo porque el cambio de presión puede resultar incómodo para los oídos del bebé. Para los que ya toman biberón o usan vaso, tenerlo a mano para que trague durante el despegue y el aterrizaje suele ayudar a igualar la presión.
Entretenimiento por edades
Para bebés de menos de seis meses, el contacto, la voz de los padres y algún objeto con texturas o sonidos suele ser suficiente. Entre los seis meses y el año, un par de juguetes pequeños y silenciosos, un libro de tela y algo para morder si está con la dentición marcan la diferencia. A partir del año, merece la pena llevar dos o tres juguetes distintos para poder alternar, alguna pegatina o cuaderno sencillo, y tener descargado en el móvil o la tablet algún vídeo o música que ya conozca, con auriculares adaptados a su tamaño si el vuelo es largo.
Elegir bien el asiento y el tipo de billete
Para bebés que todavía no cumplen dos años, la mayoría de las aerolíneas ofrecen la tarifa de bebé en brazos, más económica que un billete completo, aunque cada compañía marca sus propias condiciones y límites de edad. Si el vuelo es largo, merece la pena preguntar por un asiento con más espacio delante, como los de primera fila de cada sección, donde algunas aerolíneas permiten enganchar una cuna especial para el avión bajo petición previa.
Si el bebé ya pesa lo suficiente para ir en su propio asiento con una silla de coche homologada para avión, viajar así suele ser más cómodo para todos, aunque implica comprarle billete propio. No hay una opción mejor que otra: depende del peso del bebé, de la duración del vuelo y del presupuesto de la familia.
Qué llevar para los padres
El equipaje de mano de un bebé también incluye cosas para quien lo lleva en brazos. Una muda de repuesto para el adulto que va con él, algo de comer y beber para los propios padres, y cargadores para el móvil son fáciles de olvidar cuando toda la atención está puesta en el bebé. Si el vuelo es largo, un pañuelo o fular portabebés libera las manos durante el paso por el aeropuerto, incluso si normalmente usáis carrito.
Trucos para el paso por el aeropuerto
Usa el carrito hasta la puerta de embarque
La mayoría de las aerolíneas dejan facturar el carrito en la propia puerta de embarque, no en el mostrador general, lo que significa que puedes usarlo por todo el aeropuerto y recuperarlo nada más aterrizar, en la puerta del avión. Consulta la política exacta de la aerolínea con la que vueles, porque varía de una a otra.
Elige bien el horario del vuelo
Si puedes elegir, los vuelos que coinciden con la hora de la siesta o con la hora de dormir por la noche suelen ser más tranquilos: el movimiento del avión ayuda a que muchos bebés se duerman. Evita, si puedes, las horas en las que el bebé suele estar más activo o más irritable.
Llega con margen para el control de seguridad
Viajar con bebé implica sacar el cochecito, los líquidos declarados y a veces al propio bebé del portabebés para pasar el arco de seguridad. Calcula más tiempo del habitual y, si el aeropuerto ofrece un carril específico para familias, pregunta por él en el mostrador de facturación.
Qué no hace falta meter en el equipaje de mano
No hace falta cargar con el pack completo de higiene ni con ropa para varios días: eso puede ir en la maleta facturada. Tampoco hace falta llevar el cambiador de casa ni juguetes grandes: los aviones suelen tener cambiador en algún baño y, si no, una toalla o cambiador de viaje pequeño hace el mismo papel. Cuanto más ligero vaya el equipaje de mano, más fácil es moverse por el aeropuerto con el bebé en brazos.
Volar con un bebé por primera vez nunca sale exactamente como estaba previsto, pero con la maleta de mano bien pensada la mayoría de los imprevistos se resuelven sobre la marcha. Y, según pasan los vuelos, cada vez sale todo con menos nervios.
Cuando por fin aterrizáis, lo que más ayuda no siempre es lo que llevabais en la maleta, sino conocer a alguien que ya vive allí y sabe qué planes funcionan de verdad con niños pequeños. En Woltica, las familias viajeras se ponen en contacto con familias locales del destino antes incluso de hacer las maletas, para preguntar esas cosas que ninguna guía cuenta: dónde cambiar al bebé sin agobios, qué parque tiene sombra a mediodía o qué sitio no pone mala cara a un cochecito.