Viajar sola con niños por Andalucía es más fácil de lo que parece si haces la ruta en tren y te mueves entre tres ciudades: Sevilla, Málaga y Granada. Los niños de 4 a 13 años tienen un 40 % de descuento en Renfe, el Real Alcázar no cobra a los menores de hasta 13 años que van con un adulto y la Alhambra deja entrar gratis a los menores de 12. Con eso ya tienes media logística resuelta.
Lo que sigue es una ruta de unos siete días, contada en orden, con lo que conviene saber en cada parada cuando eres la única adulta del grupo.
Antes de salir, la maleta y el tren
La regla que más me ha servido: una maleta con ruedas y una mochila, y ni una bolsa más. Si vas sola, necesitas una mano libre para el niño en cada andén, cada escalera mecánica y cada paso de cebra.
Con Renfe, los menores de 0 a 3 años viajan gratis si no ocupan plaza (en los Avant necesitan igualmente su billete gratuito de niño). De 4 a 13 años pagan con un 40 % de descuento y tienen asiento propio. Compra los billetes con unos días de margen: en los trenes de media distancia los asientos se acaban en puentes y fines de semana.
Si tu hijo es pequeño, lleva una mochila portabebés aunque también lleves carrito. Los cascos antiguos de las tres ciudades tienen adoquín, cuestas y calles estrechas, y habrá momentos en que el carrito estorbe más que ayude.
Días 1 y 2, Sevilla sin prisas
Llegues en AVE o en avión, Santa Justa es la estación de tren y desde ahí se llega bien en taxi al centro. Para una primera vez sola, busca alojamiento cerca de la Avenida de la Constitución o en Triana, con ascensor (pregunta antes de reservar, porque muchas casas antiguas no lo tienen).
El primer día, Real Alcázar por la mañana. Los menores de hasta 13 años entran gratis acompañados de un adulto, y los jardines son lo que más gusta a los niños: hay laberinto, fuentes y pavos reales. Compra la entrada con antelación para no hacer cola con los niños cansados.
Por la tarde, Parque de María Luisa y Plaza de España. Es un paseo llano, con sombra, donde puedes sentarte mientras ellos corren. Los bancos de azulejos de las provincias dan juego para un buen rato ("busca la de los abuelos").
Para moverte, el centro de Sevilla se recorre andando casi entero, y el tranvía (Metrocentro) une San Bernardo con Plaza Nueva pasando por la Puerta de Jerez, lo que ahorra piernas a los pequeños al final del día.
El segundo día, sube a las Setas de la Encarnación al atardecer y baja a cenar por la Alameda de Hércules, que tiene parque infantil y terrazas alrededor. Ahí la cena con niños a las nueve no extraña a nadie.
En mi caso, para almorzar y cenar con mis hijos, no me cuesta trabajo, ya que comen casi de todo, pero sin duda la oferta de bares y tapas en Sevilla es alucinante, y sus precios, comparado con lo que estamos acostumbrados, nada que ver... A mis hijos les encanta ir a comer por el centro de Sevilla, aunque tengo que admitir que he descubierto zonas, como Nervión o Viapol, que no estando en el centro, se come de lujo!.
El calor y los horarios, en cualquier ciudad
De junio a septiembre, entre las 14:00 y las 18:00 en Sevilla hace un calor que no conviene subestimar con niños. La solución andaluza es la de toda la vida: hacer planes por la mañana temprano, volver al alojamiento a la hora de la siesta y salir otra vez a última hora de la tarde. Si vas en primavera u otoño, te ahorras casi todo esto.
Ten en cuenta también que muchas tiendas pequeñas cierran a mediodía y que se come tarde, a partir de las 14:00. Llevar siempre algo de comer en la mochila te salva más de una rabieta.
Días 3 y 4, Málaga con playa en el centro
De Sevilla a Málaga se tarda unas dos horas en tren y llegas a la estación María Zambrano, muy cerca del centro. Para viajar sola con niños, Málaga es probablemente la ciudad más cómoda de las tres: centro llano, playa a quince minutos andando y mucho espacio peatonal.
Pasa una mañana en el Muelle Uno y el Paseo del Parque, que tiene sombra y fuentes. Si los niños aguantan cuestas, sube a la Alcazaba, aunque con carrito es complicado por las escaleras y las rampas de piedra.
La tarde, playa de la Malagueta. Es una playa urbana, con chiringuitos y duchas, y si vas fuera de temporada la tienes casi para vosotros. Una cosa práctica cuando vas sola: elige un sitio cerca del socorrista o del chiringuito, para tener gente cerca si necesitas ir un momento al baño con uno de los niños.
Días 5 a 7, Granada y la Alhambra
De Málaga a Granada hay un Avant directo de unos noventa minutos, con paradas en Antequera-Santa Ana y Loja, sin cambio de tren. Hay pocas salidas al día, así que conviene reservar. También hay autobuses de Alsa con muchas frecuencias si el horario del tren no te cuadra.
La Alhambra es el plato fuerte y también el más exigente. La visita dura unas tres horas. Los menores de 12 años entran gratis, pero sus entradas hay que sacarlas a la vez que las de los adultos (los menores de 3 no necesitan reserva previa). Las entradas se pueden comprar hasta con tres meses de antelación, y en temporada alta se agotan.
Con niños, organiza la visita por partes: los Palacios Nazaríes a la hora que marque tu entrada y el Generalife con calma, con paradas en las fuentes. Ve con agua, merienda y la mochila portabebés si el pequeño aún se cansa rápido.
El resto de Granada se disfruta mejor andando poco: paseo por la Carrera del Darro, tarde en el parque García Lorca y, si los niños son mayores, la subida al Mirador de San Nicolás al atardecer. Si llueve, el Parque de las Ciencias da para una mañana entera con niños de casi cualquier edad.
Consejos para viajar sola con niños por Andalucía
Cada decisión la tomas tú, así que conviene simplificar. Tres cosas me parecen las que más ayudan:
- Dormir siempre cerca de la estación o del centro, aunque cueste algo más, para no depender del coche ni de transbordos.
- Llevar el móvil cargado y una batería externa, con las entradas y los billetes descargados por si falla la cobertura.
- Hacer como mucho un monumento grande al día. El resto, parque, playa o paseo.
Habla con tus hijos de qué hacer si os separáis en un sitio con mucha gente: buscar a alguien con uniforme o a una madre con niños y quedarse quieto. Con los mayores, apunta tu número en la pulsera o en la ropa.
El último día, cerca de la estación
Guarda el último día para algo tranquilo cerca de la estación. Llegar al tren con prisas, sola y con dos niños es el peor final posible para un buen viaje. En Granada, por ejemplo, una mañana en el Parque de las Ciencias y una comida temprana te dejan llegar al andén sin carreras.
Una cosa que se echa de menos viajando sola es tener con quién hablar mientras los niños juegan. En Woltica puedes conocer familias locales con niños a través de Familias Viajeras y quedar con ellas en un parque o una cafetería, siempre en sitios públicos. En las preguntas frecuentes se explica cómo conocer familias nativas al viajar con niños.