Los grupos de crianza son grupos de madres, padres o cuidadores con hijos de edades parecidas que se reúnen con regularidad para compartir lo que les preocupa, pedir y dar ayuda y, de paso, que los niños jueguen juntos. Pueden ser muy formales, con una matrona o una educadora que modera, o tan sencillos como cuatro familias que quedan cada jueves en el mismo parque. Encontrar tu tribu suele llevar unos meses y casi siempre empieza por repetir sitio.
Debajo tienes qué tipos hay, dónde buscarlos según la edad de tu hijo, de qué se habla en ellos y qué hacer si el primero no encaja.
Grupos de crianza, qué son y qué no son
Un grupo de crianza no es una clase ni una terapia. Nadie te examina y nadie tiene que tener razón. Lo que lo distingue de una simple quedada es la continuidad: las mismas caras, semana tras semana, durante una etapa concreta (los primeros meses del bebé, los dos años, la entrada en el cole).
Hay, a grandes rasgos, cuatro tipos:
- Grupos con profesional. Los organizan centros de salud, ayuntamientos, bibliotecas o asociaciones, y suele haber alguien que guía la conversación. Muchos son gratuitos y tienen plazas limitadas.
- Grupos de asociaciones de crianza. Funcionan con voluntarias, normalmente madres que ya pasaron por esa etapa, y cada asociación tiene su propio enfoque.
- Grupos informales. Se forman solos: en el parque, en la puerta de la guardería, en el cuentacuentos de la biblioteca.
- Grupos de crianza compartida, más organizados, en los que varias familias se turnan para cuidar a los niños de todos.
Mucha gente pasa por dos o tres a lo largo de los años, según la edad de los niños.
Qué es una tribu de crianza
La palabra tribu se ha hecho popular por el dicho de que hace falta una tribu entera para criar a un niño. En la práctica, tu tribu de crianza son esas tres, cinco o diez personas a las que puedes escribir un martes a las ocho de la tarde para preguntar si es normal que no quiera cenar, o pedir que recojan a tu hija del cole porque se te ha complicado la reunión.
No tiene por qué ser un grupo cerrado. A veces es una vecina con un hijo de la misma edad, la abuela de un compañero de clase y una amiga del trabajo que tuvo a su bebé dos meses antes que tú. Lo que la hace tribu es que hay confianza para pedir ayuda y que la ayuda va en las dos direcciones.
Dónde encontrar grupos de crianza según la edad de tu hijo
Con un bebé de 0 a 12 meses
Es la etapa en la que más grupos hay y en la que más se agradecen. Pregunta en tu centro de salud: muchas matronas organizan grupos de posparto o sesiones para madres y padres recientes, y suelen saber qué más hay en el barrio. Las bibliotecas municipales tienen cada vez más bebetecas y sesiones de cuentos para bebés, que son un sitio estupendo para coincidir siempre con las mismas familias.
De 1 a 3 años
Aquí ganan peso los parques, las ludotecas y los centros culturales o cívicos del barrio, que suelen tener actividades para familias con niños pequeños, como psicomotricidad, música o talleres. Elige una y ve siempre el mismo día a la misma hora. A la tercera semana ya hay alguien con quien hablar.
De 3 a 6 años
El colegio lo cambia todo. La puerta de entrada y la de salida, los cumpleaños y el AMPA son, durante unos años, la principal fuente de amistades de muchas familias. Ofrecerte para algo pequeño en el AMPA (una merienda, la fiesta de fin de curso) es la forma más rápida de pasar de cara conocida a amiga.
Temas a tratar en un grupo de crianza
Si vas a montar un grupo o te toca proponer temas, estos son los que más salen:
- El sueño, el propio y el de los niños.
- La alimentación y las peleas con la comida.
- Las rabietas y cómo poner límites sin gritar.
- La vuelta al trabajo y la conciliación.
- La pareja después de tener hijos.
- La relación con los abuelos y con la familia extensa.
- La adaptación a la guardería o al colegio.
Un consejo práctico: un tema por sesión, y que alguien se encargue de que no hable siempre la misma persona. Si surge algo de salud (fiebre, desarrollo, lactancia), el grupo puede escuchar, pero la respuesta es del pediatra o de la matrona.
Crianza compartida, el paso siguiente
La crianza compartida va un poco más allá del grupo de charla. Son varias familias que se organizan para cuidar a los niños por turnos: una tarde a la semana cada una, o una mañana de sábado en la que dos adultos se quedan con todos los peques mientras el resto hace recados. Es habitual en grupos de familias que se conocen bien y viven cerca.
Funciona cuando las normas están claras desde el principio. Quién recoge a quién, qué pasa si un niño está malo, qué se come y qué no, y cómo se avisa de un cambio de última hora. Mejor hablarlo en persona y apuntarlo que suponerlo.
Cómo construir tu red de apoyo si no conoces a nadie
Si te has mudado, si tus amigas no tienen hijos o si simplemente nunca has sido de grupos, construir una red de apoyo cuesta más, pero se puede. Lo primero es repetir sitio y horario, porque las amistades salen de ver a la misma gente muchas veces. Lo segundo, dar el primer paso con algo concreto: «mañana vamos al parque grande a las cinco, ¿os venís?» funciona mucho mejor que «a ver si quedamos algún día».
Ayuda también ofrecer antes de pedir (llevar una merienda de más, avisar de un taller gratis en la biblioteca). Y aceptar que no todo el mundo encaja. Si un grupo no es para ti, prueba otro sin culpa.
Y date tiempo. Pasar de conocida a amiga lleva meses, no semanas, y es normal que el primer año de maternidad o paternidad se sienta solitario aunque estés rodeada de gente.
Qué hacer si el grupo no funciona
Pasa más de lo que parece. A veces el grupo se queda en dos personas que hablan siempre, otras veces el enfoque no va contigo, o la hora no te encaja. No pasa nada por dejarlo. Quédate con las una o dos personas con las que sí conectaste y queda con ellas aparte, sin el grupo. Muchas tribus nacen así, de los restos de un grupo que no cuajó.
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