Si tu hijo no tiene amigos, lo primero es mirar su edad, porque "no tener amigos" significa cosas muy distintas a los 3 años y a los 11. Un niño de 3 años que juega al lado de otros sin hablarles está haciendo lo normal para su edad. Uno de 10 que vuelve del recreo diciendo que nadie le deja jugar necesita otra cosa: que le escuches, que hables con su tutor y que tenga más sitios donde coincidir con otros niños fuera del colegio.
Casi nunca hay una sola causa. A veces es timidez, a veces un cambio de clase, a veces simplemente que el grupo del colegio se formó antes de que tu hijo llegara.
Mi hijo no tiene amigos, qué es normal según su edad
De 2 a 4 años, el juego en paralelo
A estas edades casi todos los niños juegan "en paralelo": cada uno con su cubo, uno al lado del otro, mirándose de reojo y copiándose. Es una fase normal del desarrollo del juego, y no quiere decir que tu hijo esté solo. Las primeras amistades de verdad, con nombre y apellido ("es que Lucía es mi amiga"), suelen aparecer después.
Lo que ayuda aquí es poco y sencillo: llevarle a sitios donde haya otros niños de su edad (el parque a la misma hora, la biblioteca, la plaza) y no forzar el "di hola" ni el "dale tu juguete". Si algo del desarrollo te preocupa, consulta al pediatra.
De 5 a 8 años, el recreo empieza a pesar
Con 5 o 6 años el juego ya es compartido y aparecen las reglas, los equipos y las primeras exclusiones ("tú no juegas"). También es cuando el niño ya sabe contarlo, y lo cuenta en casa con frases que duelen ("nadie quiere jugar conmigo").
Pregúntale de forma concreta. "¿Con quién has jugado hoy en el recreo?" da más información que "¿qué tal el cole?". Y fíjate en los nombres que repite: casi siempre hay uno o dos niños con los que se siente cómodo, aunque él no los llame amigos.
De 9 a 12 años, el grupo
Aquí cuentan mucho los grupos y los intereses compartidos (el fútbol, un videojuego, una serie, el dibujo). Un niño de 10 años puede tener un buen amigo y aun así sentirse fuera porque no está "en el grupo". Más que buscarle amigos, ayuda que tenga una actividad donde sea bueno o donde se lo pase bien con otros: un club, una extraescolar, un grupo de scouts.
Adolescentes
Con 13 o 14 años lo que más pesa es la discreción. No quieren que intervengas delante de nadie. Si tu hijo adolescente no tiene amigos en el instituto, la conversación funciona mejor en el coche o andando que sentados frente a frente, y las soluciones pasan por actividades que elija él.
Mi hijo no tiene amigos en el colegio
Antes de buscar planes fuera, habla con su tutor o tutora. Ven el recreo y el comedor, y pueden decirte si tu hijo está solo por elección (hay niños que disfrutan leyendo o jugando solos un rato) o si le apartan. También pueden sentarle en clase junto a un compañero con el que tenga afinidad, que a veces cambia más que cualquier otra cosa.
Si sospechas acoso escolar (te cuenta insultos, empujones, que le esconden cosas, o no quiere ir al colegio), díselo al tutor y pide que intervenga el equipo de orientación del centro. Eso no se resuelve buscando amigos fuera.
Mi hija no tiene amigas
Muchas madres y padres lo buscan así, en femenino, porque entre niñas los grupos a veces se cierran antes y de forma más silenciosa: no hay pelea, simplemente dejan de invitarla. Lo que funciona es lo mismo, con un matiz. Más que un grupo, suele bastar con una amiga. Si notas que hay una niña con la que tu hija se entiende, propón un plan pequeño y fácil fuera del colegio, las dos solas, un sábado por la mañana.
No tiene con quién jugar en el parque
El niño que juega solo en el parque suele ser el que no sabe cómo entrar en un juego que ya ha empezado. Puedes ensayarlo en casa con frases muy concretas, del tipo "¿puedo ser el que pilla?" o "¿os falta uno?". Funciona mejor que el "ve y diles que si quieren jugar contigo".
Otra cosa que ayuda es la rutina. Ir al mismo parque, a la misma hora, varios días seguidos hace que los mismos niños se vayan viendo. A la tercera tarde ya se saludan.
Y llevar algo para compartir: una pelota, tizas para pintar en el suelo, una comba. Un juguete que se juega mejor entre varios atrae a otros niños sin que el tuyo tenga que dar el primer paso.
Amigos fuera del colegio
Muchas veces el colegio no es el mejor sitio para hacer amigos: el grupo está hecho desde infantil y cuesta entrar. Tener amigos fuera da al niño un segundo espacio donde empezar de cero. Estas son las opciones que más se repiten:
- Una extraescolar en otro centro o en el polideportivo del barrio.
- Un club deportivo de fin de semana.
- Los scouts o un grupo de tiempo libre.
- Talleres de la biblioteca o del centro cultural del distrito.
- Los hijos de amigos vuestros, aunque vayan a otro colegio.
- Familias de vuestra zona con niños de la misma edad, con las que quedar en el parque.
Para lo último y para lo del club o el colegio puede servirte Woltica: los colegios, AMPAs y clubs tienen un espacio privado gratis para las familias de su clase o equipo, y en Mi Ciudad puedes ver qué familias con niños hay cerca de casa y quedar en un parque o en una actividad. Te explicamos en qué se diferencia Woltica de los grupos de chat del colegio.
Planes pequeños que ayudan más que una gran fiesta
Un cumpleaños con toda la clase no crea amistades: los niños vienen, comen y se van. Lo que sí funciona son los planes de dos o tres niños, cortos y con algo que hacer. Una mañana en el parque con bicis, una tarde de cocinar galletas, ir juntos a la biblioteca o a ver un partido del equipo del barrio.
Que sean cortos importa. Dos horas que salen bien valen más que un día entero que acaba en pelea. Y repítelos: la amistad entre niños se construye por repetición, viendo a la misma persona muchas veces, más que por un gran plan aislado.
Si tu hijo es tímido, ayúdale a elegir a quién invitar. Muchas veces sabe perfectamente con quién se lleva bien, pero no se atreve a proponerlo.
Qué no conviene hacer
Comparar con los hermanos o con los primos ("tu prima tiene un montón de amigas") solo añade presión. Tampoco ayuda organizarle la vida social sin preguntarle, ni invitar a casa a un niño que a tu hijo no le cae bien porque "es majo".
Y no le hagas sentir que tener pocos amigos es un fallo. Hay niños con un único amigo que están estupendamente.
Cuándo pedir ayuda
Si además de no tener amigos tu hijo está triste muchos días seguidos, ha cambiado de golpe su forma de comer o de dormir, no quiere ir al colegio o deja de hacer cosas que antes le gustaban, habla con el orientador del colegio. Y si te preocupa, consulta al pediatra, que es quien puede valorar si hace falta algo más.